Ciclo 2008

Miradas del ’68

La revuelta “entre ojos” o filmar para ver

Solamente en algunas ocasiones los individuos y los pueblos han recibido la iluminación de que se encuentran al servicio de un futuro desconocido…Walter Benjamin

El ’68 se inscribe en nuestra memoria como una escena política por excelencia, aquella que -al decir de Ranciere- se construye en litigio con la lógica policial, que distribuye los cuerpos en el espacio de visibilidad o invisibilidad, y ordena la congruencia entre los modos de ser, los modos de hacer y consecuentemente los modos de decir.

Nos proponemos invitar a polemizar acerca de los modos diversos como el cine participa y produce el lenguaje de ese tiempo (“habla” de su tiempo y le “habla” a su tiempo). Entre el arte y la política, entre el compromiso y la militancia, debates de ese tiempo de revuelta que queremos revisitar. ¿Cómo se involucraba el cine en la política, en la discusión/impugnación del orden existente? ¿A partir de cuáles compromisos estéticos se constituía en discurso y práctica políticos?

Lejos del encuentro celebratorio o nostálgico nuestra invitación entusiasta suscribe aquellas bellas palabras de Blanchot: ver supone la distancia, la decisión de separarse, el poder de no estar en contacto y de evitar, en el contacto, la confusión. Ver significa que esa separación ha devenido re-encuentro.

Aquellas imágenes que, como sabemos, proceden del conjunto de las propiedades y caracteres del lenguaje fílmico y no de alguna idea que se aplica a una forma, se constituyen también en “imágenes” en el sentido de: intensidades que se agolpan, irrumpen, inventan, predisponen la “teatralización” de fondo de un pensar político.

La imagen no es una cosa ni su simple reflejo sino una relación que transporta una cosa en otra (dentro de otra) para expresarla” (Benjamin). La convocatoria entonces pretende comprometernos con aquellas expresiones, escrituras fílmicas de un tiempo revulsivo, en la tarea colectiva de interrogar esa escritura y ese tiempo, de reimaginar sus intenciones, sus pretensiones, sus convicciones, sus sueños… ese modo de encarnar el sentido histórico, de sentirse animado por una tarea futura.

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